ECONOMIA Por primera vez en la historia argentina, el consumo de pollo superó al de carne vacuna
02/10/2026
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La carne aviar llegó a 47 kilos por año por habitante, mientras que la carne bovina se ubicó en 46,7 kilos. Es la primera vez que sucede. Caída en el poder adquisitivo y aumento de las exportaciones.
En un país donde el consumo de carne vacuna es toda una tradición, por primera vez desde que se lleva adelante el registro el consumo de carne de pollo superó al de carne vacuna en la Argentina.
El tradicional liderazgo de los cortes bovinos cedió su lugar ante la alternativa aviar, consolidando una tendencia de sustitución que se venía profundizando en los últimos meses debido a la pérdida del poder adquisitivo y las fluctuaciones del mercado alimentario.
De acuerdo con el último informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), perteneciente a la Fundación Mediterránea, entre agosto de 2025 y julio de 2026 el consumo aparente de carne aviar trepó a los 47 kilos por habitante al año.
De esta manera, aventajó por un estrecho pero simbólico margen a la carne bovina, que cerró el mismo período con 46,7 kilos per cápita. Por su parte, la carne de cerdo también registró un crecimiento histórico, alcanzando los 20,1 kilos por persona.
El factor bolsillo como detonanteEl principal motor detrás de esta modificación estructural en la dieta nacional radica en la brecha de precios. Según los analistas del sector, durante los últimos doce meses un kilo de carne vacuna equivalió al precio de 3,6 kilos de pollo entero o a 1,9 kilos de pechito de cerdo.
Mientras que los cortes vacunos sufrieron un incremento real del 13,3% en comparación con el año anterior, el pollo y el cerdo mostraron un abaratamiento cercano al 4%. Esta disparidad empujó a miles de familias a reorganizar sus compras habituales en carnicerías y pollerías para optimizar el presupuesto del hogar.
El cambio de hábitos coincidió, además, con un piso histórico en la disponibilidad de carne vacuna para el mercado doméstico. La oferta interna bovina cayó a 46,2 kilos por habitante en el neto anual, marcando el nivel más bajo registrado desde 1990. Esta contracción en las heladeras locales se explica por dos frentes:
Baja en la producción: la faena acumulada retrocedió un 8,8%, provocando una caída neta en la producción de carne a pesar de que los animales se comercializaron con un peso promedio mayor.Foco en el exterior: alentados por una demanda internacional firme y la suba de los precios internacionales, los frigoríficos volcaron saldos récord a la exportación, sumando USD 4.729 millones (un 35,4% más en términos constantes).A pesar del reacomodamiento de los componentes, el volumen total de proteínas animales que llega a la mesa familiar no se desmoronó. La sumatoria de las tres carnes principales alcanzó los 113,8 kilos anuales por habitante, apenas un 2% por debajo del año anterior.
La conclusión de los especialistas es contundente: los argentinos mantienen altos sus niveles de nutrición cárnica, pero bajo una nueva configuración donde el asado y la milanesa de nalga empiezan a ceder su histórico trono frente al pollo.
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