NACIONALES Hogares en quiebra
10/07/2026
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La morosidad en grandes cadenas de compras de electrodomésticos llega al 57 por ciento
Comprar un televisor en cuotas para seguir el Mundial puede parecer una decisión habitual en esta época del año. Sin embargo, detrás del impulso del consumo aparece un problema que crece silenciosamente: en varias de las principales cadenas de electrodomésticos del país más de la mitad de los créditos otorgados ya presentan incumplimientos en el pago.
El dato surge de un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado sobre la base de estadísticas del Banco Central, y da cuenta del deterioro financiero que atraviesan los hogares.
Las cifras son elocuentes. En Coppel, la tasa de morosidad alcanza el 52,5 por ciento; en Megatone asciende al 55,4 por ciento y en Frávega llega al 57 por ciento. En otras palabras, más de uno de cada dos préstamos otorgados para financiar compras en esos comercios no se cancela en los plazos previstos.
El fenómeno refleja un problema asociado al deterioro de los ingresos reales de la población. La estrategia del Gobierno de Javier Milei de utilizar los salarios y las jubilaciones como ancla para contener la inflación redujo el poder de compra de los hogares, mientras la desaceleración del empleo formal y el crecimiento de la informalidad deterioraron aún más la capacidad de pago.
A ese escenario se suma el elevado costo del financiamiento. Según el relevamiento del IAG, en febrero —último dato disponible del Banco Central para este segmento— la tasa nominal anual promedio aplicada por las cadenas de electrodomésticos rondaba el 137 por ciento, mientras que la inflación interanual se ubicaba cerca del 30 por ciento.
La situación no se limita a las casas de electrodomésticos. Los datos del Banco Central muestran que la morosidad alcanzó niveles récord en buena parte de los proveedores de crédito no bancario. En las fintechs llega al 26 por ciento; en otras emisoras de tarjetas de crédito ronda el 21 por ciento; en cadenas comerciales alcanza el 19 por ciento y en cooperativas y mutuales se ubica cerca del 15 por ciento.
En todos los casos se trata de entidades que atienden principalmente a personas con escaso acceso al sistema bancario tradicional: trabajadores informales, monotributistas de bajos ingresos, jubilados y hogares que encuentran mayores dificultades para acceder al crédito bancario. Por esa razón, el deterioro de la cobranza funciona también como un indicador del empeoramiento de las condiciones económicas de los sectores más vulnerables.
El caso más extremo corresponde a las financieras de préstamos inmediatos, conocidas popularmente como de “efectivo ya”, donde la irregularidad en los pagos ya alcanza el 58 por ciento. Allí el perfil de los clientes suele estar compuesto por personas con menores ingresos y mayor precariedad laboral, precisamente los segmentos más afectados por la caída del salario real y el encarecimiento del crédito.
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