NACIONALES El Gobierno mandó a tapar gigantografías de Perón y las Abuelas en el Museo Malvinas
01/04/2026
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La potencial visita del Presidente con motivo del 2 de abril hizo que emisarios de Cultura arrasaran con los carteles del Museo, en un gesto autoriatorio. “Esto no tiene que estar para cuando venga el presidente”, contaron a Página/12.
Entre la mañana y la tarde del martes, a dos días del 44° aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, un equipo de la secretaría de Cultura de la Nación irrumpió en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, ubicado en la Ex ESMA, junto a una empresa de ploteos. Sin mediar mayor diálogo ni explicaciones, comenzaron a cubrir gigantografías del expresidente Juan Domingo Perón, de las Abuelas de Plaza de Mayo y desmantelaron muestras que hacian alusión al rol de las mujeres en la guerra, la represión a los trabajadores de prensa y a los pueblos originarios. ¿La razón? La potencial visita del presidente Javier Milei al Museo el próximo 2 de abril. “Esto no tiene que estar para cuando venga el presidente”, precisaron fuentes de la secretaría de Cultura.
Al parecer, en otro episodio de su “batalla cultural” -que cada vez se asemeja más a la de Don Quijote con los molinos de viento-, Milei teme que las fotografías de su visita al Espacio Memoria, si es que finalmente se da, sean opacadas por ciertos elementos que no le simpatizan en demasía. Entiéndase, peronismo, feminismo, lucha por los derechos humanos, censura a periodistas y reivindicación de la herencia aborigen en la historia argentina.
El cambio es palpable. En el primer piso donde antes había una gigantografía del líder del movimiento peronista ante una Plaza de Mayo repleta, un panel dedicado a “Las mujeres que hicieron la patria” y aquella mítica foto de una Abuela de Plaza de Mayo sosteniendo un cartel que reza “Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también”, ahora hay paredes enteras ploteadas de gris. Así, sin más. El cambio no será temporal,“ estos ploteos son caros, plastificados, cuando lo arrancás sale lo de abajo”, explicaron desde la secretaría que lidera Leonardo Cifelli, de modo que una vez que pase la visita del Presidente, esos espacios continuarán desmantelados.
Los cambios no se limitan al primer piso. En el segundo, en la Sala Posguerra y Democracia, quitaron paneles explicativos que mencionaban a la expresidenta Cristina Fernandez de Kirchner, a los pueblos originarios y se referian al terrorismo de Estado, dejando paredes enteras blancas con las marcas de las antiguas muestras-. Aquellos que paseen en los próximos días por el Museo, pasarán de largo por una mesa vacía que seguramente podría confundirse con un espacio para descansar. Sin embargo, hasta ayer ahí había montada una vitrina con publicaciones de revistas de la época que reflejaban la represión en tiempos de dictadura. Es decir, “todo lo relacionado con la Agenda 2030”, profundizaron desde la secretaría, “¡Afuera!”, como suele decir el referente libertario.
“La medida genera preocupación en torno a la preservación de la memoria colectiva y el respeto por espacios que han sido construidos con el aporte de investigadores, trabajadores de la cultura y la sociedad en su conjunto” expresaron desde (completar).
Este avasallamiento de la cartera de Cifelli sobre la dirección del Museo se inscribe en un proceso de desfinanciamiento del espacio -en consonancia con la situación del resto de los edificios que componen el Espacio Memoria y Derechos Humanos-. El 31 de diciembre del año pasado -la falta de sensibilidad del milieismo parece ser una constante-, seis trabajadores con formación específica y más de 11 años de antigüedad fueron despedidos, sumada a la expulsión del delegado gremial en el Museo, Carlos Maximiliano Lalli, en octubre. En aquel momento, los trabajadores atribuyeron la decisión a un proceso de “vaciamiento y desmalvinización”.
Buena parte de la exposición del museo se trata de archivos multimedia, mediante la disposición de pantallas que conversan con los paneles explicativos -aquellos que aún no retiraron- y vitrinas con patrimonio de la Guerra. En el último tiempo, varias pantallas han dejado de funcionar y no fueron arregladas producto de la falta de presupuesto y mantenimiento.
Los recientes cambios en el Museo de Malvinas no corresponden solamente a la censura de figuras y sucesos de nuestra historia. En los últimos días, apareció exhibida en una de las vitrinas una chaqueta que perteneció al capitán de fragata Pedro Giachino, a quien la historia lo ubicó como el “primer caído en combate en Malvinas”, hecho que explica la existencia de varios bustos de su figura en el Museo Naval de la Nación y en el Cementerio de la Loma de Mar del Plata. Sin embargo, la parte oscura de su historia cuenta que Giachino participó en actos represivos en Puerto Belgrano durante la última dictadura cívico militar, según el testimonio de víctimas y testigos de su accionar.
En junio de 2011, una nota publicada por este diario, difundió la denuncia judicial de un ex subordinado suyo, Alfredo Molinari, quien declaró que Giachino le ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas, acto al cual se negó. “Basura, usted no se merece ser un infante de Marina, mándese a mudar de aquí”, lo reprendió su superior, según su testimonio.
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