NACIONALES 80 trabajadores en vilo por la paralización de una histórica fábrica de lácteos de Santa Fe
31/03/2026
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Los empleados y sus familias luchan por mantener su fuente de trabajo ante el abandono de una importante empresa de lácteos.
En el contexto de crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, un grupo de trabajadores vive una dura situación ya que sus empleos corren serio riesgo luego de que la fábrica de lácteos donde desempeñan sus tareas paralice su producción y desde enero que no paga los salarios.
En el pequeño pueblo santafesino de Díaz, ubicado en el departamento de San Jerónimo, cerca de 80 trabajadores de Sudamericana de lácteos enfrentan una situación crítica: desde enero no cobran y la empresa, que hasta hace poco fue un pilar económico para la región, atraviesa un abandono total por parte de su actual dueño, Sergio Limber Servio.
Servio, conocido por ser propietario de Servio Lácteos en Villa María, Córdoba, también ostenta el cargo de cónsul honorario de Portugal en Córdoba. Según fuentes gremiales, el empresario dejó de comprar insumos y no pagó los salarios desde principios de año, lo que generó una crisis sin precedentes en la planta santafesina.
La fábrica de Sudamericana de lácteos tiene una historia significativa: antes fue la conocida quesería La Mucca, con capitales mexicanos, y luego pasó a manos del gigante francés Lactalis, dueño de marcas como Parmalat. Lactalis, que procesa 22.800 millones de litros de leche cruda y opera 266 plantas en 50 países, mantuvo la planta en funcionamiento hasta principios de 2023, cuando la vendió a un grupo de empresarios rosarinos que la renombraron como Sudamericana de lácteos, con marcas reconocidas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca.
Fuerte caída de las ventas del pan y las facturas en medio de la crisis de MileiLa caída de Sudamericana LácteosA fines de mayo de 2025, Servio tomó el control de la planta tras quedarse con la misma por una deuda que tenían los antiguos dueños con él. Desde entonces, la situación económica empeoró. Nicolás Garnero, secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) Seccional Gálvez, contó que aunque al principio se pagaron los sueldos completos, en el segundo semestre de 2025 la crisis se agravó hasta que en enero de 2026 dejaron de abonarse los salarios.
Actualmente, la deuda con los empleados incluye el 75 por ciento del sueldo de enero, salarios de febrero y marzo completos, además de aportes jubilatorios y de obra social. A pesar de la falta de pagos, los trabajadores van a la planta todos los días, aunque no pueden operar porque no hay insumos. La producción se detuvo a partir de febrero, y desde entonces no se recibió más leche.
Cierra una cervecería en una zona clave de la Costa Argentina en plena crisisEl dueño de Sudamericana de lácteos comunicó que desconocía las deudas al tomar la empresa y manifestó que no quiere continuar con la operación. Incluso propuso que los empleados se hagan cargo del negocio, pero la creación de una cooperativa enfrenta el gran obstáculo de la falta de fondos para invertir, mientras la empresa acumula una deuda estimada en $6.500 millones con tamberos y proveedores.
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera exigió que se pague la deuda salarial antes de permitir que se lleven la mercadería. El trato fue que el empresario se comprometió a abonar $850.000 a cada empleado a cambio de retirar 10.000 kilos de queso duro, una medida que fue la única forma de iniciar el pago de la deuda con los trabajadores, según denunciaron desde el gremio.
En las últimas horas, un posible interesado en la planta visitó las instalaciones y se comprometió a analizar la situación contable para evaluar una propuesta. Desde Atilra señalaron que esta es la "última esperanza" para los empleados, ya que el actual dueño advirtió que si no consigue un comprador o inversor solicitará la quiebra de la empresa.
Garnero, en diálogo con BAE, describió la situación con dureza: "La gente está agotada, juegan con el desgaste esperando que todos se vayan. Muchos trabajadores están muy necesitados y desesperados. Pese a todo van todos los días y cumplen horario para que nadie les diga que abandonaron el trabajo. No hicimos paro, ni toma, sólo pedimos que el dueño cumpla y pague lo que debe y que la planta reabra. Es la única alternativa de subsistencia para toda esta gente".
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