MUNDO ¿Qué se juega Donald Trump en las elecciones intermedias?
31/10/2026
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Los republicanos arriesgan sus mayorías en el Capitolio. Sin embargo, la disputa va más allá de las bancas. Discursos sobre la masculinidad y batallas impositivas en California miden el verdadero alcance del liderazgo oficialista.
Más allá de la aritmética electoral, el fenómeno de Donald Trump demuestra que cada contienda por el poder institucional es también una batalla cultural. De cara a unas elecciones intermedias decisivas -en las que los republicanos exponen su mayoría en el Congreso-, la disputa trasciende los distritos en competencia y alcanza una dimensión inédita incluso en los estados que no compiten esta vez al Senado. Desde insultos sobre la testosterona y la hombría en los actos de campaña de Texas y Michigan hasta el intento en California de poner impuestos a los hombres -sí, son todos hombres- más ricos del planeta para tratar de compensar el ajuste fiscal de la Casa Blanca. Trump pone en juego su capacidad para seguir marcando el tono, los límites y las obsesiones de la agenda pública de Estados Unidos.
Los republicanos controlan actualmente las dos cámaras, aunque su mayoría en la Cámara de Representantes es mucho más ajustada que en el Senado. Perder el control de cualquiera de las dos permitiría a los demócratas bloquear buena parte de la agenda legislativa de Trump y abrir investigaciones parlamentarias sobre su Gobierno. En la Cámara de Representantes, la batalla es total y de un margen estrecho. Todas las bancas -435- van a estar en juego y por ende en todos los estados.
A los demócratas les basta con ganar una pequeña red de distritos competitivos para recuperar la mayoría y transformar el Capitolio en una suerte muralla contra la agenda de la Casa Blanca. En el Senado se ponen en juego un tercio de los 100 escaños (33 más dos para cubrir los lugares que dejaron JD Vance y Marco Rubio para ocupar la vicepresidencia y la Secretaría de Estado respectivamente) y la elección se define en 35 (de 50) estados -aunque en realidad se definirá en un puñado de ellos ya que algunos ya estarían casi definidos de antemano. La mayor cantidad de miradas están puestas en el Senado porque tiene por ejemplo la llame para confirmar o bloquear postulaciones que hace el presidente como algunos cargos federales -caso de la Secretaría de Estado- y a los jueces de la Corte Suprema y de otros tribunales. Además, el Senado puede aprobar o frenar proyectos relevantes de la administración Trump.
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Trump, complicado: los demócratas podrían tener su mejor elección desde 2009Elecciones en Estados UnidosTrump, complicado: los demócratas podrían tener su mejor elección desde 2009Esta posible pérdida del control por parte de los republicanos no sólo expondría al oficialismo a comisiones de investigación, citaciones y un bloqueo sistemático a sus iniciativas clave, sino que reduciría el margen de maniobra de Trump a través del uso exclusivo de decretos ejecutivos.
De hecho, los demócratas hasta podrían ir por cierta búsqueda de revancha ya que, entre otras cosas, el republicano ignoró los pasos por el Congreso a la hora de iniciar y continuar la guerra con Irán.
Por eso, desde el universo MAGA nunca se deja de impugnar de antemano las elecciones. El propio presidente impulsa detenciones de extranjeros, ofrece recompensas millonarias a quien denuncie fraude y genera un clima de suspicacia como aquel fatídico 6 de enero de 2021 que derivó la toma del Capitolio. Por lo pronto, él y su esposa Melania Trump ya votaron por correo, al igual que el Papa León XIV, quien decidió convertirse en el primer pontífice en votar en las elecciones de EE.UU.
Texas y Michigan: la masculinidad en el centro del debateAlgunos estados se encuentran en el centro del debate como es el caso de Texas, donde desde 1988 que los demócratas no ganan las dos bancas para el Senado y ahora podrían hacerlo de la mano de James Talarico que viene imponiéndose en las encuestas al escandaloso fiscal texano Ken Paxton que eligió apoyar Donald Trump, en lugar de hacerlo al que parecía un candidato natural John Cornyn. En Michigan, un estado clave de cada elección, el demócrata Abdul El-Sayed se viene perfilando con ventaja sobre el republicano Mike Rogers. En estas dos campañas, las ideas sobre la masculinidad y la hombría estuvieron todo el tiempo en juego. Si bien los republicanos llevan años apelando a estos temas en contra de los demócratas, ahora los demócratas se suben (o bajan) al mismo nivel.
En Texas, Paxton decidió llamar a Talarico como ‘low T’ para indicar que tiene “baja testosterona” y cuando el demócrata dejó de hacer campaña por unos días porque dijo que estaba con gripe, el republicano le dijo en X: “Desaparecido: Michael Jordan jugó a pesar de la gripe y ganó un campeonato de la NBA, pero ‘low T’ Talarico es demasiado frágil para salir de las sombras con una tos”. Claro que Trump se sumó. En los actos de apoyo a Paxton lo llamó ‘Talafrico’, algo así como combinar su apellido con la idea de un tipo raro. “Vamos a aplastar al comunista James ‘Talafrico’”, dijo Trump. También lo señaló por ser -supuestamente- vegetariano, algo que la campaña de Talarico desmiente (NdR: se toman el trabajo por ser Texas un estado donde se come mucha carne).
Mientras que a los texanos les preocupa -según las encuestas- el costo de vida, la seguridad fronteriza y la salud, entre otros temas, el primer anuncio de Paxton fue sobre la masculinidad y usando el apodo que no deja de repetir. El término niveles bajo de testosterona suele usarse como insulto por personas influyentes de la llamada ‘manosfera’ (o ‘machosfera’), quienes dicen que la testosterona baja debilita a la persona y a la hombría.
En Michigan, la masculinidad también se convirtió en un elemento central de la campaña. Por un lado, Trump cuestionó el modelo de familia de El-Sayed y su esposa la psiquiatra Sarah Jukaku, que son musulmanes y ella suele aparecer con hiyab en la cabeza, y lo comparó con el suyo y Melania Trump. Después vino una agresión del vicepresidente JD Vance hacia el mismo candidato al senado por el Partido Demócrata, cuando se burló de su “barba irregular”. Pero El-Sayed, que aparece con camisas ajustadas y levantando pesas en su campaña, respondió sin bajar el tono; cuestionó la autenticidad de la barba del vice de Trump y lo desafió a una sesión de entrenamiento -sentadillas incluidas- en un gimnasio.
Más allá de tener este estilo que rompe con ciertas tradiciones demócratas, El-Sayed busca ser parte de la renovación de ese partido y ya entró a las filas de los más “progres” y jóvenes pero es aceptado por estos y por los que no tienen tanto colágeno. La congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez recorrió el estado con él, el expresidente Barack Obama hizo lo propio en Detroit. Días antes, el senador independiente Bernie Sanders lo acompañó en un mitin en Grand Rapids, mientras que el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, fue a una exclusiva recaudación de fondos organizada por sus seguidores para El-Sayed.
Pero la pelea por la masculinidad se está traduciendo en una forma de hacer política y de gobernar y como se verá, esto responde a cierto cambio de época. Mientras tanto, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, viene promoviendo una reforma drástica de las Fuerzas Armadas apuntando a lo que llama la cultura ‘woke’ a través de la eliminación de programas de diversidad, además un nuevo programa para controlar la testosterona de las tropas a partir de los 35 años. Esto sería una política del secretario de Defensa para preparar a los soldados en lo que llama el “arte de la guerra”.
“Aunque invertimos mucho en sistemas de armas, plataformas y equipos, nuestra ventaja táctica más decisiva siempre será el combatiente individual. Tenemos el deber sagrado de mantener esa ventaja y para cumplir con ese compromiso hoy autorizo un nuevo programa de detección de deficiencia de testosterona para nuestros miembros del servicio asegurando que tengan los niveles adecuados para operar al máximo”, dijo en un video este año cuando lanzó el programa.
Trump pierde terreno entre los latinos y el 54% votaría por los demócratas, según sondeosEn esta línea, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., desde la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) impulsó la flexibilización de la prescripción de la terapia de reemplazo de testosterona (un mercado que ya supera las 12 millones de recetas). Pero expertos señalan que administrar este tipo de tratamientos a hombres sanos conlleva riesgos reales como la supresión de la función testicular, infertilidad y una recuperación hormonal muy compleja.
Durante la última década, los progresistas -principalmente del Partido Demócrata- venían advirtiendo sobre la idea de la masculinidad “tóxica” y llamando a los hombres a reflexionar sobre los privilegios de género. Pero hay indicadores que señalan que la brecha de género tradicional está perdiendo terreno como un factor clave de la política frente a las brechas intragénero. En base a algunas encuestas y mediciones recientes, el New York Times analizó la siguiente diferencia: los hombres, especialmente blancos, que se consideran extremadamente masculinos, tienden a apoyar a Trump, mientras que aquellos que tienen una percepción más débil de su masculinidad o de cómo la conciben, son mucho menos propensos a apoyarlo.
La diferencia entre los dos grupos es igual de significativa, o más que la brecha de género que en elecciones pasadas era más influyente. Por ejemplo, en las de 1980 que enfrentaron a Ronald Reagan y Jimmy Carter, hubo casi un 10% más de mujeres que votaron por el demócrata. Además, el porcentaje de republicanos que consideran que las relaciones homosexuales son moralmente aceptables cayó este año a 35 puntos, cuando era de 56 puntos en 2022.
Un informe del Pew Research Center de 2024 reveló que el 53% de los hombres con tendencias republicanas se consideran muy masculinos en comparación con el 29% de los hombres de tendencia demócrata, que es un porcentaje mucho más bajo.
El estado de la costa Oeste no se prepara para definir senadores, ya que está entre los 15 estados que no ponen en juego sus bancas al Senado en esta elección. Pero esto igualmente no impide que las miradas vayan hacia ahí ya que la Proposición 40 tiene un alcance casi global. ¿De qué se trata? Es una iniciativa, promovida por un sindicato de la Salud, para aplicar un impuesto por única vez del 5% a las fortunas que superan los 100.000 millones de dólares, a pagarse en un plazo de cinco años.
La medida está dirigida estrictamente a un ecosistema diminuto, pero inmensamente rico de apenas 250 hogares -el 0,001 % del estado-, encabezado por magnates de la tecnología como Larry Page y Sergey Brin (fundadores de Google), Mark Zuckerberg (titular de Meta, dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp) y Jensen Huang (cofundador de Nvidia). Para dimensionar de cuán millonarios son estos magnates hay que decir que la riqueza acumulada de los cuatro equivale al 24% del PIB californiano, según datos de los economistas Emmanuel Saez y Gabriel Zucman.
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