MUNDO Un Trump desesperado lanza una guerra económica contra Irán
29/08/2026
| 5 visitas
Con arsenales al límite y un costo político en aumento, la Casa Blanca lanzó un feroz paquete financiero contra Teherán. El análisis de especialistas internacionales sobre el impacto en la población iraní, el límite militar de Washington y la respuesta de China para eludir el bloqueo.
Las nuevas sanciones anunciadas por Estados Unidos contra Irán el 25 de agosto de 2026, bajo la operación denominada Operation Economic Outcast (paria económico), marcan un giro en la estrategia de la administración Trump. Tras seis meses de guerra, Washington no ha logrado una victoria militar rápida y enfrenta un desgaste considerable en sus recursos; los arsenales de interceptores de misiles se encuentran en niveles bajos y varias bases en el Golfo han quedado inutilizadas.
El paquete de sanciones incluye a 60 individuos y entidades globales vinculados a negocios con Irán, afectando sectores como el oro, los activos digitales, la aviación y el transporte marítimo. Estados Unidos ha recurrido durante mucho tiempo a la amenaza de las llamadas sanciones secundarias, que implican castigar también a los países que comercian con un Estado previamente sancionado. Por ejemplo, existen castigos sobre la compra de petróleo iraní o de equipamiento militar pesado proveniente de Rusia; los países, empresas o individuos que participen en este tipo de transacciones corren el riesgo de ser sancionados por Washington.
El impacto del conflicto en el estrecho de Ormuz y el precio del combustibleEl objetivo declarado es forzar a Teherán a negociar el fin de la guerra y abandonar sus reclamos sobre el estrecho de Ormuz. Sin embargo, Irán ha demostrado capacidad de resistencia, ha utilizado drones y misiles para golpear infraestructura energética regional y ha restringido el tráfico en el estrecho, lo que ya provocó un aumento del 40% en el precio del combustible en Estados Unidos. Además, el 90% del crudo iraní se exporta a China, un socio que Washington evita sancionar directamente por temor a desestabilizar el sistema financiero global.
"Una actitud desesperada": el trasfondo de la estrategia de Trump frente al régimen iraní“Las sanciones nunca se han detenido; Irán vive bajo distintos regímenes de sanciones desde la década de 1980. Incluso el JCPOA apenas logró levantar algunas, pero no todas”, explicó a El Destape el historiador iraní radicado en Estados Unidos, Arash Azizi, autor de varios libros sobre Irán y profesor de la Universidad de Yale. Según Azizi, si la administración Trump estableciera objetivos razonables, que el régimen pudiera aceptar, la presión económica podría servir para llevar a Teherán a la mesa de negociación. Sin embargo, advirtió que “Una rendición total, levantar las manos y darse por vencido, eso no ocurrirá. No ha pasado con otras formas de presión económica y tampoco sucederá ahora”.
El experto sostuvo que la administración estadounidense muestra una clara desesperación por proyectar dureza frente a Irán, tanto por motivos de imagen como de resultados. Explicó que, aunque Trump ha amenazado en varias ocasiones con bombardear la infraestructura energética iraní, esas amenazas no se han concretado. “Esto refleja más una actitud desesperada que una estrategia bien pensada para lograr los resultados que desea obtener de Irán”, agregó.
A lo largo de los años, Estados Unidos ha extendido sus sanciones a prácticamente todos los sectores clave de la economía iraní, desde el petróleo y la banca hasta los textiles y la manufactura. En 2020, una ronda de medidas alcanzó incluso a dos empresas de azulejos y cerámicas con sede en Teherán. Durante su primer mandato, Donald Trump designó formalmente al banco central de Irán y a la compañía nacional de petróleo como entidades que financiaban el terrorismo, reforzando así el carácter punitivo de la política estadounidense hacia Teherán. Pero Irán ha desarrollado mecanismos cada vez más sofisticados para sortear las sanciones estadounidenses, entre ellos el uso de una llamada “flota en la sombra” de petroleros que transportan crudo hacia compradores extranjeros.
Esta vez las consecuencias de las sanciones para la población iraní pueden ser profundas: la escasez de medicinas, el encarecimiento de combustibles y las restricciones para viajar se suman a un panorama de crisis prolongada que golpea directamente la vida cotidiana.
“El verdadero objetivo de las sanciones es ejercer tanta presión sobre la sociedad iraní que termine haciendo el trabajo que el ejército estadounidense no pudo: provocar un cambio de gobierno desde adentro. Son medidas crueles y criminales contra los iraníes comunes”, afirmó a El Destape Siavash Saffari, politólogo iraní y profesor de Estudios de Asia Occidental en la Universidad Nacional de Seúl.
Saffari explicó que la lógica detrás de estas sanciones consiste en castigar a la población civil para incentivar protestas contra el gobierno, una estrategia que —según señaló— se ha repetido en los casos de Irán, Venezuela y Cuba. Su impacto sobre la sociedad está ampliamente documentado por organismos como Human Rights Watch, que han advertido sobre sus efectos en derechos básicos. “Las medidas han afectado el acceso a medicamentos, el empleo y el nivel de vida de los iraníes comunes”, agregó.
Al mismo tiempo, en el plano internacional, estas medidas incrementan la volatilidad de los mercados energéticos y ponen en evidencia los límites del poder estadounidense. El suministro de interceptores de misiles se ha reducido de manera significativa, según expertos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, DC. A finales de julio, el organismo estimó que el Pentágono necesitaría al menos tres años para reponer los inventarios y recuperar los niveles previos a la guerra. Aunque la Casa Blanca niega que exista una escasez real, los analistas sostienen que el problema es tangible —aunque temporal— y que ya ha obligado al Departamento de Defensa a desviar recursos originalmente destinados a enfrentar a adversarios como China.
También te puede interesar:
Un terremoto de 7,2 sacudió Perú
Un sismo de magnitud 7,2 sacudió este jueves la región andina de Ayacucho, en el sur peruano informó el Instituto Geofísico de Perú (IGP) al detallar que el epicentro se ubicó a 35 kilómetros de la localidad de Cora Cora, sin que hasta el momento se informe si causó daños personales o materiales.
»
Leer más...
qué te pareció esta noticia?
Todavía no hay comentarios. Escriba el suyo.