SOCIEDAD A 60 años de la Noche de los Bastones Largos
29/07/2026
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El 29 de julio de 1966, la dictadura de Juan Carlos Onganía intervino las universidades nacionales y ordenó reprimir a estudiantes, docentes e investigadores que resistían pacíficamente en sus facultades. Entre las víctimas estuvo Warren Ambrose, un matemático estadounidense que relató la violencia en una carta publicada por The New York Times.
El 29 de julio de 1966, la Universidad de Buenos Aires se convirtió en el escenario de una de las represiones más violentas de la historia de la educación argentina. La dictadura de Juan Carlos Onganía había decidido intervenir las universidades nacionales, terminar con su autonomía y disolver los órganos de gobierno integrados por docentes, graduados y estudiantes. La respuesta de la comunidad universitaria fue resistir de manera pacífica, mientras que la del régimen fue la más cruda violencia institucional.
La jornada quedó bautizada para siempre como la Noche de los Bastones Largos. La irrupción policial en cinco facultades terminó con cientos de detenidos y heridos y provocó la renuncia masiva de docentes e investigadores. También desencadenó una emigración de científicos que afectaría durante años el desarrollo académico del país.
La intervención se produjo apenas un mes después del golpe de Estado que había llevado a Onganía al poder. La autodenominada "Revolución Argentina" disolvió el Congreso, intervino la Corte Suprema de Justicia y prohibió la actividad política. En ese contexto, la universidad pública era uno de los últimos espacios donde todavía sobrevivían mecanismos de participación democrática.
La UBA atravesaba entonces una etapa de fuerte crecimiento. La autonomía, el cogobierno y la articulación entre investigación, enseñanza y compromiso social habían convertido a la institución en una referencia regional. La Facultad de Ciencias Exactas ocupaba un lugar destacado en ese proceso, con una creciente actividad científica y la formación de nuevos investigadores.
El 29 de julio, el Gobierno firmó el decreto que intervenía las universidades. Los Consejos Superiores y Directivos fueron disueltos, rectores y decanos quedaron bajo la autoridad del Ministerio de Educación. Los directivos de la UBA rechazaron la medida y en Ciencias Exactas se realizó una asamblea que resolvió resistir pacíficamente. La represión no tardó en llegar.
Entre quienes estaban esa noche en la facultad se encontraba Warren Arthur Ambrose, un matemático estadounidense que por entonces era profesor de la Universidad de Buenos Aires y se lo consideraba como uno de los padres de la geometría moderna. Fue brutalmente reprimido por la policía y, al día siguiente, envió una carta a The New York Times para relatar lo ocurrido. El diario norteamericano publicó su testimonio, en el que describió la violencia ejercida contra estudiantes, docentes e investigadores y pidió a sus lectores que enviaran telegramas de protesta al presidente Onganía.
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