SOCIEDAD “No hay justicia sin reparación”: Laura Arroyo llamó a defender la memoria
30/03/2026
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En una profunda reflexión sobre la memoria, la democracia y el presente político de América Latina, la periodista y especialista en comunicación política Laura Arroyo dejó un mensaje contundente: “No hay justicia sin reparación”.
Durante la entrevista, la comunicadora peruana analizó los procesos históricos de violencia institucional, dictaduras y exilios en la región, y advirtió sobre el avance de discursos negacionistas, autoritarios y regresivos en distintos países.“Estos tiempos nos piden desobedecer”Laura Arroyo se definió como una mujer “desobediente” y sostuvo que, frente al contexto actual, desobedecer se vuelve una obligación democrática.“En tiempos tan difíciles, en tiempos donde hay presidentes dispuestos a cortar derechos, instituciones y políticas públicas, creo que es un deber de quienes nos consideramos demócratas y guardianas de la memoria desobedecer”, expresó.En ese sentido, valoró especialmente la movilización del 24 de marzo en Argentina, a la que consideró una muestra de energía social, conciencia histórica y resistencia popular.“Argentina está dando una lección desde el sur de cómo resistir en estos tiempos”, afirmó.Memoria, justicia y reparaciónUno de los conceptos centrales de la charla fue la necesidad de ir más allá de las declaraciones simbólicas y avanzar en políticas reales de reparación.“La justicia no puede ser solo un acto declarativo”, sostuvo Arroyo.Y agregó:“Pedir perdón es importante, pero no alcanza. Ese perdón tiene que volverse carne, tiene que volverse política pública, tiene que convertirse en reparación real”.La periodista recordó especialmente a las miles de personas exiliadas por las dictaduras latinoamericanas, entre ellas muchas argentinas que debieron reconstruir su vida lejos del país.Desde esa mirada, remarcó que la reparación es inseparable de la justicia, sobre todo cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, desapariciones forzadas y genocidios que todavía siguen abiertos en la memoria colectiva.“Migrar no es irse, es estar presente de otra forma”Otro de los ejes más potentes de la entrevista giró en torno a la experiencia migrante y la construcción de identidad fuera del territorio de origen.“Migrar no es irse, migrar es estar presente de otra forma”, definió.Con una mirada profundamente política y afectiva, Laura Arroyo planteó que las personas migrantes no abandonan sus raíces, sino que las reconstruyen y sostienen desde otros lugares.“No sentimos que estamos arrancadas de nuestras tierras, sino que construimos nuestras tierras también acá”, expresó, al hablar de las comunidades latinoamericanas organizadas en Europa.Además, destacó la fuerte presencia y organización de la comunidad argentina en España, a la que señaló como una de las más activas en términos de memoria, movilización y participación política.“Hay memoricidio”En otro tramo de la entrevista, Arroyo advirtió sobre lo que definió como un proceso de “memoricidio”, es decir, una estrategia de poder destinada no solo a destruir cuerpos y vidas, sino también a borrar sus huellas, su historia y su legado.“La segunda pata del genocidio es eliminar el recuerdo”, señaló.Y fue aún más clara:“Si eliminás el legado, eliminás a un pueblo”.En ese marco, vinculó esta ofensiva con el crecimiento de discursos de ultraderecha, autoritarismo y negacionismo histórico en distintos países de la región y del mundo.Feminismo, memoria y amenaza al poderLaura Arroyo también puso en valor el rol de las mujeres, las trabajadoras, las madres, las abuelas y los movimientos feministas en la defensa de la memoria y la democracia.“El feminismo se construye sobre nuestras narrativas colectivas de memoria”, expresó.Para la periodista, allí radica una de las razones por las que los sectores autoritarios ven a estos movimientos como una amenaza: porque sostienen la memoria viva, la organización colectiva y la transmisión del legado político y social.“Nos quieren callar, pero lo tienen muy difícil, porque seguimos acá”, resumió.Meritocracia, migración y neoliberalismoEn el tramo final, la entrevista se metió también en un tema muy actual: el cambio en el perfil de muchas personas migrantes jóvenes, atravesadas por discursos de meritocracia, individualismo y despolitización.Sobre eso, Arroyo fue muy crítica y advirtió que se trata de una trampa del neoliberalismo.“Nos han vendido la idea de que si nos esforzamos mucho, renunciamos a nuestras raíces y aceptamos cualquier sacrificio, vamos a vivir mejor. Pero eso es una falsedad”, afirmó.Y remarcó que, al migrar, muchas personas terminan chocando con una realidad muy distinta: discriminación, precarización, racismo estructural y vulneración de derechos.“Nadie se salva solo. Resistir solo se puede hacer colectivamente”, aseguró.La política como necesidadFinalmente, Laura Arroyo dejó una definición que sintetizó gran parte de su pensamiento:“Hay que quitarnos la idea de que hacer política es una opción. Hoy hacer política es una necesidad”.Con esa frase, cerró una intervención atravesada por la defensa de la memoria, la justicia social, la reparación histórica y la organización colectiva como respuesta frente a los retrocesos democráticos
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